Quererse antes de querer

Aprende a decir “Me quiero” antes de decir Te quiero.

Dicen que para escoger bien una pareja, para que sea una relación sana y desde el amor -en vez desde la soledad o necesidad- hay que estar solo. 

Y sí… pero hay que estar solo para ocupar ese tiempo en aprender a amarte, para sanar las heridas de tu pasado -tanto de la infancia y otras relaciones posteriores que pudieron haberte dañado-, para conocerte, saber lo que quieres -de una pareja y de la vida. 

Porque una persona puede estar sola por muchísimos años, pero si en ningún momento paró en su rutina a mirarse al espejo, a ver sus heridas y lamerlas, a decirse “Te quiero, así como eres, así como has sido, te perdono y perdono”… sino más bien dedicó ese tiempo a evadir todo lo que tuviese que ver con el sentir, pues ese tiempo de soledad no habrá sido muy productivo para poder escoger desde el amor a quien luego te acompañe.

Lo que no sanas, lo repites. Una y otra vez.

Y ese tiempo que toma estar solo para sanar es relativo para cada persona. No existe un tiempo definido que todos debemos seguir, una pauta escrita en piedra, porque somos todos diferentes. Y el tiempo que te tome sanar será definido no por los días, meses o años, sino por el enfoque, la dedicación y el trabajo consciente que le dedicas. 

Todos y todas tenemos además distintas metas, anhelos, sueños y objetivos en la vida. Para algunos por ejemplo, es prioridad primero desarrollarse profesionalmente y crecer en ese ámbito para que después venga el resto. Para otras el sueño es maternar y lo pueden o quieren hacer antes de casarse o encontrar su profesión ideal. Y para otras personas es simplemente encontrar el amor -en distintas formas, y crecer de la mano con esa persona. Todas esas prioridades son válidas y hermosas, jamás deberías sentir vergüenza porque la tuya sea una y no la otra.

En mi caso puedo confesar hoy -porque antes no me lo aceptaba ni a mí misma- que desde pequeña anhelaba con tener una relación sana y amorosa donde creciéramos de la mano.

Pero en el camino con tanto tropiezo me fui dando cuenta que lo primero que tenía que hacer era tener esa relación sana y amorosa conmigo misma… y después vendría el resto. 

Finalmente aceptando lo que quería pude sanar las heridas, las idealizaciones, la victimización con respecto a lo que me pasaba… y trabajé fuertemente en mí misma una vez que me di cuenta en lo que estaba fallando. De a poco, tratando de no presionarme por “no estar sana”, pero enfocada en que quería estarlo.

Mi punto es que no sólo necesitas estar solo para tener relaciones desde el amor, necesitas ser consciente de quién eres; tus luces y tus sombras. Amarte a ti primero, a ti segundo y a ti tercero antes de querer amar al resto, y sobre todo, pretender que el resto te ame a ti como tú no te amas siquiera.

Pero ojo, no te preocupes tanto u obsesiones con esto, también se puede seguir sanando en pareja o puedes seguir sanando cuando ya sientes que encontraste el amor -de cualquier tipo-, porque nunca seremos una obra finalizada. Estamos en constante evolución, y si no tuviésemos que mejorar día a día para aprender a comunicarnos desde el amor entonces ya no estaríamos acá aprendiendo a hacerlo.

Pasito a pasito…

Un abrazo!

Fer

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